6/7/13

Cosas veredes, hermano Sancho


Lo digo, porque estoy convencido de que, más de uno, tras ver el motivo de la “homilía” va a pensar que efectivamente, al igual que le ocurrió el hidalgo manchego al que  “se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio”, yo también voy perdiendo el escaso juicio que algunos benevolentes amigos aún me atribuyen.
Solo que, en mi caso, más que “del mucho leer” habrá sido del excesivo “escribir”
En todo caso lo cuento porque, aunque contradictorio con mis convicciones laicas, me parece un asunto digno de ser tenido en cuenta.
Debo aclarar que, en los tiempos de Maricastaña, conocí a una persona decente y luchadora por la justicia social que además era “cura”, y de quien aprendí bastantes cosas y entre ellas el no tener miedo a “la verdad”, ni tampoco “al poder”.
Durante muchos años perdí su pista; y hoy, desde hace unos cuantos, se ha convertido en un viejo amigo. Viejo, porque ya lo es (87años) y porque, también, lo es nuestra amistad (47 años más o menos).
Bueno, pues al grano; este buen hombre me mandó hace unos días un correo cuyo contenido, mirado desde la “distancia” de un laico y sin desconocer que es  simplemente parte de una guerra de facciones entre cristianos, aporta algunos elementos que pudieran resultar ilustrativos de una de las muchas batallas por el poder que en este momento se libran en el mundo.
Y, aunque en principio podríamos decir aquello de “allá se maten entre ellos”, no debemos menospreciar la influencia que (“para bien”, escasas veces y “para mal” en la mayoría) tienen estas trifulcas internas de las religiones cuya metralla termina salpicándonos a todos.

SIN-vergüenzas


El hecho no merece mayor comentario.
No porque no resulte extremadamente grave, sino simplemente porque se comenta por sí mismo.


Mucha debe ser la sensación de impunidad y muchas las prisas por meter la pezuña en el hospital cuando ya ni siguiera se molestan en guardar las apariencias de legalidad.
Espero que alguien se tome la molestia de documentar adecuadamente estos hechos y denunciarlos ante las instancias que corresponda.
Pero para ello, como para casi todo, hace falta la determinación de ciudadanos con nombre y apellidos (y sin miedo) que ratifiquen la información y suscriban las denuncias.

4/7/13

“Quien tenga ojos que vea, Quien tenga oídos que oiga”



Para no cansar al personal, me limito a sugerir la lectura de este artículo de hace un par de días que viene a exponer razonadamente algo que muchos venimos maliciándonos desde hace ya mucho tiempo
Resultará muy didáctico para los ingenuos y los que como un servidor padecemos de una cierta miopía y nos cuesta ver algo más allá de nuestras propias narices.
El (siniestro) vodevil del "accidentado" viaje presidente boliviano puede entenderse mucho mejor y con más perspectiva, tras la lectura.
Saludos.  

“Privatizaron” (fin de la 1ª etapa)



A trancas y barrancas y con más pena que gloria, hoy día 4 de julio de 2013, nuestro (a mi juicio) impresentable Consejero de Sanidad (que cada día se parece físicamente más -en cutre- al Sr.  Ruiz-Gallardón), ha terminado de perpetrar su golpe de mano contra la Sanidad Pública Madrileña.
Dentro de un par de meses, si los tribunales no lo remedian, los higadillos de muchos madrileños quedaran al cuidado de  los siguientes “operadores”:
Una gigantesca “mercería” que viene a ser algo así como “la Casa del Pueblo” (del consumo español).

2/7/13

Nuevas miserias de la ''Externalización'' sanitaria (IX)



Caigo ayer tarde por el Hospital de La Princesa para asistir a la asamblea semanal de “La Plataforma” y me encuentro “al personal” (de la Plataforma) reunido en el vestíbulo de Diego de León acompañando a las “chicas” (casi todas son mujeres) de la contrata de la limpieza que expresan públicamente su protesta porque la empresa EOC no les ha abonado la paga extraordinaria de junio. (Y a punto ha estado de no pagarles tampoco la mensualidad corriente).
Lo primero que pensé es que la Consejería tampoco había pagado a EOC, pero me aclararon que no era así.