Dada la hora que es y, habida cuenta de la escasa audiencia que,
sospecho, sigue mis escritos, que supongo se reduce prácticamente sólo los que
no pueden evitarlo, me queda la tranquilidad de que estas reflexiones no harán
“naufragar” el éxito de la convocatoria de la manifestación prevista para esta
tarde a las 20:00 horas.
Me meto a opinar sobre el particular porque dicha
convocatoria me ha llegado (vía correo electrónico) desde múltiples ambientes,
hijos, familiares, amigos, compañeros de trabajo, . . personas todas ellas que,
para mí, tienen un denominador común:
Las quiero (o aprecio, según los casos), las tengo
por honestas, sensatas y reflexivas y, aunque esto ya no sé si afecta a todas
ellas, tengo la impresión de que están hasta la tonsura, del estado actual de
“las cosas”
Bien; pues a todos vosotros quiero deciros que yo,
tan aficionado a embarcar a otros en casi cada manifestación de la que tengo
noticia, no pienso acudir a ésta.
Pero como, a todos, os debo muchas cosas, desde la
benevolencia de escuchar mis ocurrencias, hasta mil comentarios, apuntes o
reflexiones (enseñanzas, al fin) que, en muchas ocasiones, me han servido para, “corregir el tiro”, evitar el ridículo
de mi ignorancia, o poder opinar con mayor conocimiento de causa, por todas
esas razones, os debo una explicación “y esa explicación que os debo (al igual
que el alcalde de Villar del Río) os la voy a dar”.