2/2/11

Un gran error de UGT y Comisiones Obreras


De sobra saben quiénes me conocen que tengo fama de ser un “manso” en materia de opinión y procuro expresar con sumo respeto mis críticas, tanto a quienes se supone están de mi lado (progresía) como, sobre todo, a quienes están del lado contrario, o representan instituciones públicas.
Hace algunos meses, en vísperas de la convocatoria de la huelga general de septiembre, con motivo de la tremebunda campaña de desprestigio desatada en los medios de des-información -los progubernamentales porque no les gustaba la huelga y los antigubernamentales porque no les gustaban los Sindicatos- fui amablemente reprendido por mis amigos por defender la necesidad de apoyarles en su convocatoria de huelga general.
Y me recordaron mis, ya añejas, críticas anteriores. 
Por acomodaticios en las épocas de vacas gordas, por indulgentes con las trapacerías (pequeñas en general, pero trapacerías al fin y al cabo) de muchos trabajadores abusando del seguro de desempleo mientras seguían cobrando  y trabajando “bajo cuerda ” y, sobre todo, por “el cuajo” de no poner de patas en la calle y expulsar de sus listas (y de los sindicatos) a una serie de caraduras que iban por la vida jactándose de ser representantes sindicales para “salvar su culo” (además de golfos, malhablados).
Bueno: pues sigo opinando lo mismo y, también, sigo teniendo el máximo respeto por los Sindicatos como instituciones imprescindibles, y confianza en la mayoría de sus afiliados y representantes.
Dicho esto, y para no cansar más al respetable, afirmo que suscribo en su integridad, y sin reservas, el artículo de Juan Torres López publicado hoy en ATTAC.


Islandia: el éxito de dejar caer a la banca y no salvarla con dinero del contribuyente


No sé si pensar que se les ha escapado sin querer , o realmente han tenido la voluntad de publicarlo.
Y digo esto porque ya me ha ocurrido varias veces, tropezar en algún diario digital con una noticia “interesante” y, cuando he vuelto para releerla o reenviarla a alguien, encontrarme con que dicha noticia ha desaparecido y no ha dejado ni rastro.
Un poco como en el MINIVER (Ministerio de la Verdad) de 1984 (Georges Orwell).
Por esa razón y que me disculpen los responsables del diario Expansión.com, me he pagado el texto en el portapapeles y lo he guardado.
Pero, al César lo que es del César, el que quiera leer lo que se dice que pinche en el enlace (y ,de paso, suba la audiencia de dicho diario) y saque sus propias conclusiones.

Egipto

1/2/11

“Aún estamos a tiempo”


Efectivamente, pienso que si unos y otros dedicáramos algún esfuerzo a, primero informarnos, y, a continuación, divulgar la magnitud de la próxima estafa (porque, una vez más, otro nombre no puede dársele al invento) de la “privatización” de las Cajas de Ahorros, si lo divulgáramos lo suficiente y se creara un estado de opinión general contrario a dicha privatización, quizá podríamos evitar que nos roben lo que “por no ser de nadie” es “de todos”.
No puede ser que, con el cuento de la “solvencia” y “lo que piden los mercados”, la banca, tanto española como extranjera, se apodere de la mitad del sistema financiero español y den un paso más (con nuestro propio dinero) para tenernos bajo su bota a perpetuidad.
Gran parte de los problemas de las cajas (fantasías y golferías como el aeropuerto de Ciudad Real al margen) derivan de su brutal exposición al mundo del ladrillo; y una buena parte de  ese ladrillo consiste en viviendas ya construidas, o a medio construir y suelos recalificados.
De un modo u otro los españolitos vamos a tener que cargar con ese muerto para poder sanear las cajas y devolverlas ¿ ? “al mercado” (nunca fueron del mercado, nunca tuvieron accionistas); pues, ya puestos, una vez aportado el dinero para sanearlas, nos las quedamos, ladrillos incluidos y con todos esos ladrillos ponemos en marcha, como algunos han propuesto, un parque nacional de vivienda en alquiler
Y con el suelo (el que no sea una mandanga manifiesta) un programa de actuación para irlo poniendo en circulación paulatinamente en la medida que las necesidades reales de la ciudadanía así lo demanden.
Y, además, que se pidan responsabilidades a las empresas de tasación y los comités de riesgo que en su día autorizaron dichas operaciones y se les sancione económicamente (las tasadoras tienen importantes seguros) y penalmente, ya que no es de recibo que personas con conocimientos y responsabilidad explicita para actuar como vigilantes, hayan actuado como incendiarios.
Bueno, pues eso.
Adjunto y par de enlaces donde uno puede formarse su propia opinión.




Ambos son de Attac, ya lo sé, pero es que en el “Financial Times” y en el “Wall Street Journal” me resulta francamente difícil encontrar opiniones en este sentido